Terminas por fin con los brotes de acné, la piel se calma y aparece otro problema del que casi nadie te avisó: las marcas no se van. Unas son manchas rojizas o marrones que con el tiempo se aclaran, pero otras son surcos y hoyuelos que siguen ahí meses después. La confusión es total, porque bajo la palabra «cicatriz» conviven cosas muy distintas, y no todas necesitan lo mismo. En DOC Clinic, en Madrid, es una de las consultas más frecuentes entre quienes ya han superado el acné y no reconocen su piel en el espejo.

Antes de pensar en ningún tratamiento conviene entender qué tipo de marca tienes, porque de ahí depende todo lo demás.
Marca no es lo mismo que cicatriz
El primer error es meterlo todo en el mismo saco. Hay dos situaciones que se parecen a primera vista pero son muy diferentes:
- Hiperpigmentación y enrojecimiento posinflamatorio. Son las manchas marrones o rojizas que quedan donde hubo un grano. No son cicatrices de verdad: la piel no ha perdido estructura, solo ha reaccionado con más pigmento o con vasos dilatados. La mayoría se atenúa sola con los meses, aunque el sol las alarga y las oscurece.
- Cicatriz verdadera. Aquí sí ha cambiado la estructura de la piel. La inflamación llegó tan profunda que dañó el colágeno, y el tejido se reparó de forma irregular: de menos (un hoyo) o de más (un bulto). Eso no se aclara con cremas: se corrige trabajando la piel.
Una comprobación sencilla: si estiras la piel con dos dedos y la marca desaparece, probablemente sea pigmento; si el relieve sigue ahí al estirar, hay una cicatriz de por medio.
Por qué el acné deja cicatriz
Ni todo el mundo cicatriza igual ni todos los granos dejan huella. La marca aparece cuando la inflamación es intensa y profunda, sobre todo en los quistes y nódulos, ese acné doloroso que se nota bajo la piel. Esa inflamación destruye el colágeno de alrededor y el cuerpo repara la zona a su manera, que casi nunca es perfecta.
Influyen la genética, el tiempo que el acné estuvo activo sin tratar y, un clásico, la manía de apretar y reventar los granos, que multiplica el daño. Por eso la mejor forma de evitar cicatrices sigue siendo tratar el acné a tiempo. Cuando ya están, el objetivo cambia: dejan de prevenirse y pasan a corregirse.
Los tipos de cicatrices de acné
Casi todas las cicatrices del acné son atróficas, es decir, «de menos»: la piel se hunde. Dentro de este grupo se distinguen tres formas, y muchas caras tienen una mezcla de las tres.
Cicatrices en pico de hielo
Son hoyitos estrechos y profundos, como si un alfiler hubiera perforado la piel. Se ven mucho en las mejillas y son las más difíciles de tratar, porque el daño baja muy hondo.
Cicatrices en furgón
Depresiones más anchas, de bordes marcados y fondo plano, parecidas a las que deja la varicela. Dan a la piel un aspecto irregular sobre todo con luz lateral.
Cicatrices onduladas
Ondulaciones suaves que hacen que la piel parezca «acolchada». No tienen bordes definidos y se deben a bandas de tejido que tiran del interior hacia abajo.
Menos frecuentes, pero también posibles, son las cicatrices hipertróficas y los queloides: aquí la piel repara «de más» y, en lugar de un hoyo, queda un relieve abultado. Aparecen más en la espalda, el pecho y la mandíbula, y necesitan un abordaje distinto al de las atróficas.
Qué mejora cada tipo de cicatriz
No existe un único tratamiento que sirva para todo, y esta es la idea más importante. Lo que funciona en un surco ondulado no sirve en un pico de hielo, y lo que mejora una mancha no toca la estructura de una cicatriz. Por eso el punto de partida siempre es una valoración médica que examine la piel de cerca y defina qué tipo de marca predomina. Estas son, a grandes rasgos, las vías que se manejan en medicina estética:
- Renovación de la piel con láser. Las técnicas de resurfacing, como el tratamiento con láser CO2 en Madrid, actúan en profundidad estimulando la producción de colágeno para suavizar la textura y rellenar poco a poco las depresiones. Suelen ser la base para las cicatrices atróficas.
- Estímulo de colágeno con microagujas o radiofrecuencia. Generan microlesiones controladas que estimulan a la piel a repararse; útiles cuando hay varias cicatrices poco profundas.
- Subcisión. Con una aguja se liberan por dentro las bandas de tejido que tiran de las cicatrices onduladas, para que la piel recupere su nivel.
- Rellenos. En depresiones concretas puede aportarse volumen para elevar la zona hundida, casi siempre combinado con otras técnicas.
- Cicatrices abultadas. Los queloides y las hipertróficas se abordan de otra manera, con tratamientos dirigidos a rebajar el relieve.
En la práctica, lo habitual no es elegir una sola opción, sino combinar varias a lo largo de distintas sesiones, porque cada técnica trabaja una parte del problema. Los resultados son progresivos y varían según cada persona, su tipo de piel y la profundidad de las cicatrices, algo que solo puede valorarse en consulta.
Antes de tratarte: lo que conviene saber
Dos condiciones marcan el momento de actuar. La primera, que el acné esté controlado: no tiene sentido corregir cicatrices mientras siguen saliendo brotes que dejarán marcas nuevas. La segunda, la protección solar: el sol oscurece las manchas y entorpece la recuperación tras cualquier tratamiento sobre la piel.
Conviene también tener expectativas realistas. El objetivo no es borrar las cicatrices como si nunca hubieran existido, sino mejorar de forma notable la textura y el aspecto de la piel. Como todo procedimiento médico, estas técnicas tienen indicaciones, contraindicaciones y un periodo de recuperación que se explican en la consulta, y su idoneidad depende de cada caso.
En resumen
Las cicatrices de acné no son todas iguales: distinguir una mancha de una cicatriz verdadera, y dentro de estas saber si es un pico de hielo, un furgón, una ondulación o un relieve, es lo que permite acertar con el tratamiento. Ninguna crema de farmacia corrige un cambio de estructura, pero hoy hay varias vías médicas que, combinadas y con paciencia, pueden mejorar mucho el aspecto de la piel.
Si arrastras marcas del acné y no sabes de qué tipo son ni qué necesitan, lo mejor es una valoración que las examine una a una. Pide tu cita en DOC Clinic Madrid y lo revisamos contigo.


